domingo, 3 de enero de 2016

Lovely





He hablado pocas veces sobre esto y no me había atrevido nunca a escribirlo. No he contado mucho pero cargo con un desamor a cuestas. Un desamor doloroso y secreto; fruto de un amor que no existe más y que quizá solo yo pienso que existió. Un amor que nadie acabo porque nadie empezó, se fue formando por sí mismo hasta que ya no se pudo llamar de otra forma y le llamé de amor.
Un amor que tal vez sigue ahí.
He tratado de olvidarlo y no puedo. Intento no recordar su nombre, su aroma, su acento, el tono de su voz, de sus ronquidos o el camino a su casa y no puedo. Sigue ahí. No lo olvido.
No olvido y no lo olvidaré.  Creo que los recuerdos se irán desvaneciendo, se irán haciendo chiquitos y se irán escondiendo en lo más profundo de mi memoria. Tal vez un día cuando algo me lo recuerde o encuentre alguna carta suya me regresen todos los recuerdos y entonces me duela recordarlo, lloraré con tantas ganas y con tanta rabia que otra vez me duela no poder olvidarlo.

A veces pienso que si nunca le olvido sea mejor que si lo hago, la mayoría de las veces no quiero olvidarlo. Quiero que se quede aquí conmigo, en lo que soy hoy, en las partes de el que hay en mí, en los dolores que me causan sus recuerdos, en la nostalgia que me genera su nombre, el mío.

Una vez me enamore de un hombre con pecas en la espalda, creo que nunca podre enamorarme de nuevo.

                                                                           

martes, 7 de julio de 2015

Cor



Inentendible me resulta la complejidad de esa ecuación que formaste… y resolviste. Triste más aun las repercusiones de haber sido parte de ella. Y aun mas vernos dispersarnos, indefinirnos, alejarnos.  Convertirnos en recuerdos.

Me perturba saber ahora de esa opacidad en tu mirada, de ese brillo incompleto que te acompaña. Ese tinte gris que te viste y que a veces la felicidad te escasea casi como ahora el aire entre los dos.

Entonces me visto en sueños, esos sueños que estaba construyendo. Mil realidades alternas, eso, realidades. Viajes programables bañados en suspiros en tricolores con caminos asfaltados de verdades, de deseos… sobre un suelo manchado de pasado.

Y me despierto, se me cae la sonrisa, se me nubla a mí la mirada y no sigo recorriendo ese camino. No se construyen amores con ladrillos embarrados de pasado, así no se pueden levantar cimientos propios. La desconfianza destruye hasta los edificios más altos, el silencio rompe cualquier puente entre los dos y la tristeza, esa oxida el alma.

Pobre navegante de mares en tempestades, no ha zarpado tu barco porque no has soltado el ancla. Vas a seguir naufragando sin haber partido si sigues pegado al pasado, si te siguen arrastrando al muelle. Haz algo, mátalo, dispara, tírate al mar, olvídalo, corta el ancla, vira a babor a estribor  y en cuanto a mí…


Te invito a navegar en un inmenso mar de calma

domingo, 28 de diciembre de 2014

Você

Apaixono facilmente, rio durante todo o dia, durmo pouco, prefiro cerveja ao vinho e Whisky a qualquer outra bebida alcoólica. Eu acho fascinante de todas as músicas de um gênero que ninguém ouve e eu vou sozinho pela noite para um bar só para cantar.

E isso, estou escrevendo para você.
Eu vou te amar tanto quanto eu posso te amar sem nada exigir, em contrapartida, só espero que você esteja lá por mim da manhã para dizer coisas agradáveis neste sotaque complicado, vou começar te pedir quando senta algo me falta, se eu continuo sentindo sua falta vou te pedir de novo, se eu não recebo, vou encontrá-lo eu mesmo.

Vou continuar te amando então me dê 50 anos, portanto, me deixe todos os Whatsapp em visto ou nunca mais veja uma foto de você em qualquer outra rede social. Eu me agarro a minha crença de que o amor conquista tudo e tudo fica, essa é a minha lei do amor.

Eu não me importo quantos anos você tenha acima, não me importo quando acabamento em cinza povoando seus templos, muito menos me importa quantos namorados há atrás de você. Mas não aceito dúvida ou hesitação quando começa a me amar. Eu não espero que você me ame por me amar, eu vou fazer você me amar todos os dias. Nem eu espero que você não parar de faze-lo, vou me dar exatamente como sou, sem máscaras, mentiras, medos e inseguranças. No final, eu não me importo se você me amar como eu te amo, eu vou só precisar estar lá quando você precisar de mim. Mais uma vez a minha lógica do amor.

Eu não me importo se você tem boas maneiras à mesa, se comer na cama ou comer tarde porque não quer cozinhar. Eu quero você no jantar pra me contar como foi seu dia, pra me ensinar o que você aprendeu em sua vida e você não rir de mim quando eu te diga que eu não tenho idéia de cozinhar.
Não me importo nem me irá importar os quilos extras que tanto você quere ir para perder na academia, desde que eu gostei de você eu te amei com o que você não gosta de você.

Eu gosto de você me ama com toda a sua força, você me repetir sempre, pegar a minha mão em táxis, debaixo da mesa, me cria belo e diga para mim, me beije todo o corpo, se queixe comigo de trabalho, governo, pessoas. Eu vou precisar de toda uma cena de "A lovely Lady Knowing La Paz, a Colômbia", que você tome algumas bebidas comigo, vou precisar também você me faça sentir falta de você, eu preciso de você para fazê-lo novamente, sentir falta mais uma vez, me faça sentir que eu te amo, me faça te amar mil vezes mais, me faça escrever este.


Então eu vi você no avião ir para casa, olhei até que foi pequeno no céu e você se tornou infinito em meus olhos.

sábado, 12 de abril de 2014

Rs5




Carta a mi buen amigo.
Quieres olvidar su sonrisa, las ondas de su pelo, las curvas de su espalda… pero y así, ¿Ya la olvidaste? Siento ser yo quien te diga esto, pero no, sigue ahí… contigo, su recuerdo se hace tenue pero no lo suficiente para decir que la olvidaste.
Una tarde en ella te entregaste, de esas primeras tardes en que recorrías todas sus partes, fue amor, lujuria, seducción, pasión y un frío en la mirada, más cortante que todos tus besos. La besaste con tanta fuerza como si de esos besos colgara toda tu existencia; ella leía todos tus besos y sentía tu mirada, solo te miraba y te besaba, te decía cuanto te quería, se perdía entre tu pecho, se aferraba de tu espalda, se fundía en mil suspiros. Y tú sin saber que le mentías, te creías sus gemidos. ¿Ya la olvidaste? No, estoy seguro que no, aún sigues recordando ese momento, y si no la olvidaste, ¿quién dice que en verdad la recordaste?, ¿quien dice que algún día la hiciste tuya?, ¿Quién dice que nunca le mentiste?, ¿quién dice que no siempre te mentiste?
Aún recuerdas ese calor que no le daban tus brazos, el aroma que no tenían tus besos, la idea de tus labios. Los días pasan y te sientes diferente, tal vez feliz, tal vez enfermo, tal vez cerca de ti, tal vez lejos de ella. Los meses van pasando, los amaneceres son más fríos mientras tú te vas perdiendo entre negros y grisáceos. Cada persona tiene diferentes motivos, razones y sentidos y los tuyos, aunque inconscientemente lo supiste, siempre fueron solo uno, fuiste tú. Tu sonrisa, tu alegría, tu forma de vivir, la verdadera persona que ahora es dueña de tu ser. Habrá recuerdos imposibles de olvidar, enseñanzas difíciles de borrar, momentos, minutos y segundos felices, ahora pasados. No tienes idea de lo que pasará, pero si de lo que pasó. ¿Y si ya la olvidaste? Quien te dice que debas hacerlo, quien te dice que no es mejor de la forma que paso, quien te dice que no fue la que hizo entenderte y reconocerte, hacerte el hombre que eres ahora, y si es así ¿para qué olvidarla, porqué no amarla? Tal vez no es la razón por la que ella hubiese querido y desearía que la olvidaras, pero…

No la olvidaste

domingo, 15 de septiembre de 2013

"Eji"

Puse cara de idiota, intentando cuadrar mi sonrisa cuando me abrió la puerta. Había esperado por ese día tal vez y un poco más de seis meses, sin embargo, no me puse mi mejor camisa,  no exageré con el perfume como siempre hago, y quizá ni siquiera me lavé los dientes antes, tan solo de andar pensando en ir a verle.

Abrió la puerta y yo no podía creerlo, no pude entender ese bucle que se le hace a lado y lado de su sonrisa, mucho menos esa forma que tienen sus cejas como si siempre andará feliz o simplemente se alegraba de verme y mucho menos pude creer ese beso que me lanzó tan pronto entré a su apartamento y que yo rechacé por respeto o por puro pendejo.

Había pasado varios días pensando en cómo dar mi mejor primera impresión, solo para darme cuenta en ese momento que sin importar lo que yo hiciera, sus primeras impresiones siempre iban a ser mejores que las mías. La luz roja le iluminaba el rostro, se le veían más bonitos los ojos y mucho más carnosos esos labios. ¿Roja, una luz roja? ¿A quién se le ocurre? Quizá es lo mismo que se pregunta la gente cuando me conoce y ve mis relojes de niño de 7 años. Pero, ¿Roja? Y también, ¿a quién se le ocurre rechazarle un beso? Solo a mí, supongo.

Charlar de algo importante o de cualquier otra cosa me hubiese parecido igual de interesante, siempre y cuando viniera acompañado de uno de los ademanes de sus manos. Cualquier otro restaurante hubiese sido igual de romántico y nada tan interesante como que nos coincidieran los fondos de pantalla de los celulares, el reloj y tal vez los miedos y las inseguridades. Para mi nada salió mal, por más que hubiese olvidado llevar dinero para pagar la cuenta de la cena y porque hubiese tenido que irme pasadas las 11 a leer un tratado de psiquiatría.

Me recorrió un frío intenso desde los pies hasta el cuello y se me cerró un poco una puerta en el pecho cuando me dijo que no buscaba novio, fue ahí cuando me arrepentí de no haberle respondido el beso con otro beso y una manoseada en las nalgas, de no haberle llegado a tiempo, 6 meses atrás por ejemplo, y también me arrepentí de siempre andar buscando una historia de amor con cualquiera que se refleje conmigo en un espejo... Pero me tranquilizo un poco cuando al final me tomo de la mano y me dijo que sería bonito conmigo intentar algo en serio.

Aquí me quedo y por ti regreso.

domingo, 13 de enero de 2013

Usted no sabe.

Usted ni siquiera sabe y mucho menos se entera.
Quizá no se le pasa por la cabeza
y yo tampoco me he atrevido a decirle
Que yo valoro cada segundo a su lado
     Como esos momentos en los que me detengo en sus ojos
     y me pierdo más allá de su mirada.
     O esos tiernos besos que le doy en su espalda.
               Quizá no se ha dado cuenta que le digo más
               con esos besos que con todas mis cartas
     Y esos fuertes abrazos que le doy cuando nos saludamos
     y ese poquito triste que me quedo cuando nos despedimos.


Quizá usted no se entere como valoro sus te amo's
cada minuto juntos, cada segundo a su lado.